Becarios y personas ajenas a la comunicación NO

No al frente de nuestra estrategia de social media ¿Dejarías la contabilidad o la gestión de tu cartera de clientes en manos de una persona inexperta? Entonces ¿por qué contratas a becarios o charcuteros para gestionar la imagen de tu empresa en la red?

Por desgracia, la respuesta la sabemos todos. Decisiones cenutrias como esta, evidencian no sólo el poco respeto que la entidad tiene por la profesión del community manager, también la escasa conciencia sobre los beneficios que le puede reportar un buen plan de social media.

Y vamos a hacer dos incisos. Integrar en plantilla a estudiantes o jóvenes recién salidos de la carrera es una acción necesaria para la empresa, ne-ce-sa-ria. Las nuevas generaciones aportan frescura y agilidad, ideas innovadoras respaldadas por las conocimientos punteros que poseen, incluso esa faceta transgresora que precisa una campaña determinada para terminar de romper. Su oportunidad laboral tiene un doble beneficio, para ellos y nosotros. Se sabe. Y, segundo apunte, todo nuestro respeto al colectivo charcutero, se trata sólo de un ejemplo.

Dicho esto, jóvenes en prácticas que apoyen al responsable de comunicación, sí. Jóvenes en prácticas al frente de la estrategia de difusión online, tremendo error. Pero ocurre, vaya si ocurre. Porque se mantiene la opinión de que un plan de Social Media vale 300 euros y se puede solventar en cinco horas al día. Muy posiblemente, pasados unos meses, las personas que tomaron esta decisión se pasarán al discurso de que los Social Media no valen para nada, que son una moda pasajera y que los resultados no se pueden garantizar. Y a estas personas habría que espetarles entonces que la experiencia no es sólo un grado, es una garantía.

Derechos de fotografía: Fotolia

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Ojo, no estamos diciendo que todas las personas que piensan que las redes sociales son una pérdida de tiempo hayan fracasado en las mismas, en absoluto. Decimos que el pensamiento de quienes sufren las consecuencias de una mala gestión online, tornan su parecer hacia opiniones del tipo: “Facebook es un contenedor de basura”, “En Twitter está sólo la chusma que habla de Gran Hermano”, “El público está muy disperso, la gente pasa de todo, sólo quiere que le regales cosas o tener la oportunidad de conocer a alguien para intimar” (bueno, el término no era intimar, pero nos entendemos).

Lo realmente cómico es que culpen a las herramientas, como si Facebook o Twitter tuvieran la capacidad de “pervertir” los contenidos. Es genial, por lo ridículo. Aún más curioso es que no caigan en que la persona que contrataron no tenía experiencia alguna o que era charcutero (de nuevo, todo nuestro respeto, es un ejemplo). No entendemos muy bien por qué hay quien se resiste a aceptar que la dinamización de comunidades online y la gestión de una marca en la red son evoluciones lógicas de especialidades relacionadas con la COMUNICACIÓN (sobre este tema quizá te pueda interesar “Demasiado hijo de vecino interesado en Social Media”).

Comunicar es un arte, una faceta que requiere tiempo y exquisitez. Hay quien tiene lo primero, el tiempo, pero lo segundo no está al alcance de cualquiera. La persona idonea para gestionar nuestros perfiles sociales debe estar en disposición de probar esa exquisitez. Quien no entienda esto, no está preparado para integrar su negocio en el mundo 2.0.

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Te gusta este mundillo, vale, pero ¿lo lees todo?

Pues muy mal. No hay leerlo todo, ni siquiera intentarlo. Y que no me oiga mi padre decir esto, pero es cierto. No al menos todo lo que cae en nuestras redes sociales. Un alto porcentaje de los titulares que leemos a diario en los perfiles de la gente a la que seguimos son contenido duplicado, copiado o refrito (el artífice del refrito es el “listillo” menos vago, aunque nosotros no le concedemos indulgencia alguna).

Al iniciarnos en el mundo de los Social Media, adquirimos una actitud de ávido lector con complejo de esponja que necesita saber más, mucho más, he dicho que muchísimo más, en el menor tiempo posible. Sobre todo si pretendemos dedicarnos a ello. Leemos y leemos post sobre herramientas, actitud, aptitud, experiencias, “las 10 claves para esto y aquello”, “los 5 pasos que nadie te contó para que tu cliente haga la ola a tus servicios al tiempo que te besa el…pie” y un largo etc que para qué plasmar aquí “¿Qué demonios significa gamificación? ¿branding? ¿Dios mío, campaña de publicidad en Google?, te preguntas. Decides aventurarte, abres la herramienta de Adwords y entiendes que la insuficiencia respiratoria provocada por el agobio podría ser mortal. Cierra, cierra sesión.

Qué ocurre, ocurre que la postura de autodidacta es perfecta como complemento, no como guía. Limitarse a “tragar” links puede parecer fatigoso, pero es demasiado fácil. No puede ser tu única vía para ofrecerte al mundo como profesional de los Social Media. Más que nada porque te vas a dar con la puerta en las narices. Eso duele.

Con la lectura de post como única herramienta de aprendizaje pronto llegas a la meta  ¿Qué meta? La de toparte y toparte con contenido duplicado. Crees, feliz pero ignorante, que has alcanzado el objetivo porque las personas a las que sigues y que se supone son profesionales, ya no te están enseñando nada nuevo en sus publicaciones diarias. Todo el contenido que lees te es conocido y te lanzas al mercado. De nuevo, mal. En redes sociales hay muy pocos emisores de contenido inédito en comparación al número de usuarios que hablan de ello. Además, la variedad que conoces a través de estas ingratas lecturas no garantiza profundidad en el tema.

Leer

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¿Entonces? Entonces volvemos al principio. No tienes que leer todo, o bueno, hazlo si pretendes caer en un esfuerzo redundante (ya sabéis que nosotros no aleccionamos). Pero entonces dispondrás de menos tiempo para continuar con tu verdadera formación. En la red se habla, se debate, se discute y se discurre. Pero en menor medida se ofrece formación de calidad a golpe de clik gratuito. “Las diez mejores herramientas para posicionar tu web” o “las cinco claves para conseguir más followers” pueden serte de referencia, pero nunca de brújula.

¿Te interesa este mundillo? Acude a profesionales. “Es que yo pensaba que quien habla de social media en sus propios blogs o perfiles de redes sociales son gente formada…” Emm…esto… ya, pero no. Y a medida que avances en tu formación detectarás perfectamente la diferencia. Por nuestra parte, te dejamos el link al que consideramos uno de los mejores blogs de Social Media y Marketing Digital en español: Marketing de Guerrilla en la Web 2.0, de Carlos Bravo. El resto, queda de tu parte.

Ah, olvidamos apuntar algo: hay quien se jacta de lo que escribe y quien se enorgullece de lo que lee ¿cuál es tu lado?

De titulares polémicos y otras mentiras

Algunos dicen que están muriendo, las redes ¿será cierto? Nosotros somos de los que leemos inquietos los titulares apocalípticos tipo “El fin de las redes sociales ante la agotada adicción”. Especialmente servidora. Entendedme, el periplo que hemos vivido muchos periodistas hasta hallar la certeza de que la comunicación va a sobrevivir (en su versión 2.0 y sucesivas) ha sido inclemente.

Aquí, en Alanai, no somos muy receptivos a la inquietud. Aparece y movemos el trasero hasta hallar el modo de encontrar el sosiego. Y el modo, en el presente caso, ha sido el de rastrear los motivos de ese “fin de las redes”. Para empezar, las informaciones que pronostican el final únicamente hablan de Facebook, de su creciente pérdida de popularidad y de usuarios activos. Aquí se enciende nuestra primera alerta ¿desde cuándo Facebook es todas las redes?

Y no es mentira, ojo. Numerosas consultoras americanas han realizado encuestas que reflejan el abandono por parte de varios miles, a veces millones, de usuarios de la red social. Los motivos son diversos: agotamiento, falta de interés, adicción a los juegos, pasión por redes nuevas… Pero no olvidemos que la empresa de Marck Zuckerberg cuenta con mil millones de usuarios registrados. Mil millones. Apenas podemos abarcar esta cifra mentalmente, pero es cierta. Y sí, muchos perfiles están abandonados o son falsos, creados únicamente para engordar la lista de likes de una determinada empresa, por ejemplo. Pero también cada día hay millones de altas en todo el mundo. En la web de Socialbakers podéis conocer el número de seguidores de Facebook por país, mes y su grado de penetración.

Titulares polémicos

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A la par que estos mensajes que pregonan un aciago fin de las redes, vemos otros que nos trasladan justo al otro lado: “Pinterest, la historia de un éxito” o “Los directores de marketing muy satisfechos ante la evolución de la inversión en Social Media” o “El crecimiento de Twitter, oportunidades constantes”. Ummm, segunda alerta. Creo que se ha entendido el concepto.

¿Entonces? ¿Es que las personas que pretender fusilar a las redes sociales en sus escritos desconocen por completo la realidad? Claro que no. Pero al igual que tú que tienes un blog, que escribes para una publicación digital o que simplemente eres amante de las plataformas 2.0 buscan INFLUENCIA, dominio, autoridad, pujanza ¿cómo? Titular polémico o, qué leches, inventado directamente. La negatividad es factor noticiable (segundo de carrera de Periodismo). El problema es el de siempre, cómo conseguir que te lean. Bueno, nosotros jamás abordaríamos al usuario con un titular que en ningún caso se corresponde con el contenido. Eso se llama manipulación. Pero oye, también es cierto que caímos en la trampa. Leímos la frase, clickamos en el enlace, permanecimos con los ojos muy abiertos y corazón palpitante hasta que Firefox se decidió a cargar la página. Leímos el texto y…sonrisa: “qué cabr—capull—traviesillos”. Y, de nuevo, sosiego.

Éste, ése y aquél: genios

Quieres diferenciarte. Lo deseas fervientemente porque en Twitter, y en menor media en Facebook, existe una carrera tácita en la que compite la capacidad de uno para el ingenio desde el instante mismo del registro. No vayas a negarlo, situación: joven de veintipocos que va sentado en el metro, piernas abiertas, culo a mitad del asiento. Sujeta el smartphone a la altura del estómago, muy quieto, mirada fija en los barrotes de sujeción. Tú estás sentado enfrente y casi puedes ver la velocidad a la que viajan sus neuronas en busca de una frase “retuit”.

¿Por qué? Hoy no estamos para este porqué. Hoy queremos aportar nuestra humilde clave para la diferenciación de tu perfil sin que eso suponga la búsqueda insaciable de las musas (que, por otra parte, se empeñan en estar ausentes cada vez que decides invocar al ingenio)

Partimos de la base de que muchos de los tuits que escribimos (nos incluimos en el colectivo) son informaciones que otros han generado. Sí, sí, lo han generado para ti, para mí, para ése y aquél. Y esa info galopa libre por la red. Pero cáspitas, no es tuya, ni mía, ni de ése ni de aquél. ¿Solución? Hazla tuya ¡Ah, quietos! No nos referimos al copia-pega de turno en el que NI SIQUIERA MENCIONAMOS LA FUENTE. Éste es un gesto que nos parece horrible. No. Nos referimos a que si te ha gustado o disgustado el tuit y quieres personalizarlo no tienes más que añadir algo de tu cosecha a la info. Algo que en la mayoría de los casos será opinativo, tampoco queremos que tergiverses la información y la ofrezcas modificada a tus seguidores si no tienes los datos reales para hacerlo. Recuerda, no es tuya.

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Las informaciones de otros no son verdades absolutas, tampoco irrefutables. Son susceptibles de ser criticadas y aplaudidas, repudiadas y alabadas, compartidas y corregidas, y están ahí para que hagamos todo eso. Adelante, hagámoslo.

¿Parece algo muy simple? Lo es, pero detente a pensar algo: cuántas veces una info te ha sugerido una opinión que no has reflejado simplemente porque no has caído en hacerlo, por vaguería, porque pensaste en dejarlo para después, porque sin los guantes hace mucho frío para teclear el Smartphone…qué sabemos. Pero nos entiendes. Opinar, sugerir, complementar son todas acciones que nos permiten diferenciarnos hasta el momento en que estemos en disposición de generar contenido propio.

Las redes sociales son un espacio común, nadie nos obliga a reflejar de dónde viene la información que compartimos, pero respetar la autoría es una práctica honorable que te gustará que tomen contigo el día que seas tú el que genere contenido para mí, para ése y aquél.

Graph Search y la guerra de los “Me Gusta”

El Oficial Ejecutivo en Jefe de Facebook ha abierto la veda. Sí, no pongas esa cara, nosotros también nos hemos subido al carro de los tecnicismos marketinianos, pero en versión “spanish”, gracias ¿Sigues perdid@? Oficial Ejecutivo en Jefe es el término que responde a las siglas CEO (Chief Executive Officer) traducido al idioma que tú y yo hablamos. El jefe supremo de toda la vida, vamos.

Bueno, que nos perdemos. Decíamos que el joven multimillonario Mark Zuckerberg, inventor de esa maravillosa herramienta llamada Facebook, presentó el pasado martes la última aplicación con la que va a complementar a la madre de todas las redes: un buscador social llamado Graph Search (a partir de ahora GS). GS no promete ser la panacea, en absoluto. Sin embargo revestirá una “enorme utilidad” – según palabras del propio Zuckerberg- que reside en que facilitará la búsqueda de personas, lugares, fotografías e intereses entre el colectivo de tus “amigos Facebook”. GS sólo te pide que le hagas una pregunta: “amigos que les gusta la coliflor”, “Quiénes siguen a Mercedes Milá” o “Miembros de mi familia que han estado en Castrejón (Palencia)”. Los usuarios no accederán a una información de la que no dispongan ya, sólo que ahora los posibles filtros que tú establezcas en la pregunta te mostrarán resultados específicos rápidamente.

Hasta aquí todo claro. Facebook reforzará los lazos de sus usuarios, incrementará la publicidad y afianzará sus relaciones con Microsoft, porque GS incluirá las búsquedas de Bing. A priori, todo maravilloso. Exceptuando que la empresa de Zuckerberg perdió un 3% en bolsa tras la presentación de GS, pero entendemos que cuando se poseen unos 10.000 millones de dólares (más, menos) este detalle pasa a ser una nimiedad. Hay quien también piensa que incluir a Microsoft en la estrategia sólo puede acarrear una cosa: una-no-muy-lejana-absorción. Bueno, pero ése no es el foco que queremos tocar, no al menos hoy.

Like Facebook  graph search

Volvamos a lo de “a priori, todo maravilloso” ¿Maravilloso? Pensemos en qué supone la aparición de GS para las empresas. Como empresa, tenemos la posibilidad de acceder a los intereses de los usuarios que nos siguen de una forma mucho más especializada y así anticiparnos a sus posibles necesidades. Sí, de los que nos siguen y de los que no nos siguen pero que, entendemos, se encuentran en un marco de potencial seguidor. Y necesitamos a esos potenciales ¡los necesitamos! ¿Por qué? Porque Facebook “premia” a las cuentas con más “Me Gusta” otorgándoles los primeros puestos en los resultados de búsqueda. Por tanto, ¿qué necesitamos para que esos potenciales pasen a ser seguidores y que Facebook nos premie? Decenas, miles, millones de “Me Gusta” ¡Tachaaaan!

¡Y éste es el punto candente! Aquí, nosotros vislumbramos a todos los gurús de los Social Media corriendo de un lado para otro como pollos sin cabeza marcando las bases de las mejores estrategias para conseguir un “Me Gusta” ya con GS en escena. ¿Aparecerán nuevas técnicas SEO y SEM asociadas a Facebook? Temblad.

Ah, bueno, y ya que sientan cátedra (los gurús) también aprovecharán para ver cómo sus cuentas de Twitter, Facebook, Linkedin, Google+ etc son las más aclamadas, viralizadas, mencionadas, retuiteadas….

La saturación que ahora inunda las redes sociales no era tal. No, convéncete, no lo era y GS ha llegado para demostrarlo ¿Estamos preparados? 