De titulares polémicos y otras mentiras

Algunos dicen que están muriendo, las redes ¿será cierto? Nosotros somos de los que leemos inquietos los titulares apocalípticos tipo “El fin de las redes sociales ante la agotada adicción”. Especialmente servidora. Entendedme, el periplo que hemos vivido muchos periodistas hasta hallar la certeza de que la comunicación va a sobrevivir (en su versión 2.0 y sucesivas) ha sido inclemente.

Aquí, en Alanai, no somos muy receptivos a la inquietud. Aparece y movemos el trasero hasta hallar el modo de encontrar el sosiego. Y el modo, en el presente caso, ha sido el de rastrear los motivos de ese “fin de las redes”. Para empezar, las informaciones que pronostican el final únicamente hablan de Facebook, de su creciente pérdida de popularidad y de usuarios activos. Aquí se enciende nuestra primera alerta ¿desde cuándo Facebook es todas las redes?

Y no es mentira, ojo. Numerosas consultoras americanas han realizado encuestas que reflejan el abandono por parte de varios miles, a veces millones, de usuarios de la red social. Los motivos son diversos: agotamiento, falta de interés, adicción a los juegos, pasión por redes nuevas… Pero no olvidemos que la empresa de Marck Zuckerberg cuenta con mil millones de usuarios registrados. Mil millones. Apenas podemos abarcar esta cifra mentalmente, pero es cierta. Y sí, muchos perfiles están abandonados o son falsos, creados únicamente para engordar la lista de likes de una determinada empresa, por ejemplo. Pero también cada día hay millones de altas en todo el mundo. En la web de Socialbakers podéis conocer el número de seguidores de Facebook por país, mes y su grado de penetración.

Titulares polémicos

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A la par que estos mensajes que pregonan un aciago fin de las redes, vemos otros que nos trasladan justo al otro lado: “Pinterest, la historia de un éxito” o “Los directores de marketing muy satisfechos ante la evolución de la inversión en Social Media” o “El crecimiento de Twitter, oportunidades constantes”. Ummm, segunda alerta. Creo que se ha entendido el concepto.

¿Entonces? ¿Es que las personas que pretender fusilar a las redes sociales en sus escritos desconocen por completo la realidad? Claro que no. Pero al igual que tú que tienes un blog, que escribes para una publicación digital o que simplemente eres amante de las plataformas 2.0 buscan INFLUENCIA, dominio, autoridad, pujanza ¿cómo? Titular polémico o, qué leches, inventado directamente. La negatividad es factor noticiable (segundo de carrera de Periodismo). El problema es el de siempre, cómo conseguir que te lean. Bueno, nosotros jamás abordaríamos al usuario con un titular que en ningún caso se corresponde con el contenido. Eso se llama manipulación. Pero oye, también es cierto que caímos en la trampa. Leímos la frase, clickamos en el enlace, permanecimos con los ojos muy abiertos y corazón palpitante hasta que Firefox se decidió a cargar la página. Leímos el texto y…sonrisa: “qué cabr—capull—traviesillos”. Y, de nuevo, sosiego.

Las 7 maravillas de la Informática (entre cervezas)

No vamos a engañaros. El post de hoy nació de un momento distendido entre bebidas espirituosas. No es mentira aquello de que la inspiración tiene pactados ciertos lazos de amiguismo con, por ejemplo, la cerveza. Pero dejemos este tema aquí.

La cuestión es que hoy venimos a preguntar, nada de cizañeo, hoy os cuestionamos acerca de la siguiente premisa: cuáles son para ti (permitidnos el tuteo) las 7 maravillas de la Informática.

Veréis, cuando la pregunta surgió, alrededor de la mesa se armó un tremendo alboroto “oye oye internet debe ser la primera, indudablemente”, aconsejó uno de los presentes. “Ah pero antes de Internet estaban los teléfonos móviles”, replicó, muy sabia, la segunda participante en discordia. “No podemos englobar los teléfonos móviles dentro de la informática, pertenecen más bien al ámbito de las Telecomunicaciones”, utilicé mi turno para hacer esta aportación.

Y de repente, barullo: “¡ya pero es que no se puede entender la informática sin las telecomunicaciones!”, “¡entonces las 7 maravillas las podría acaparar Apple!”, “¿y dónde dejamos a Google?”, “¡pero Google y Apple son marcas, hablemos de Smartphone!”….Y así durante varios minutos en los que los pensionistas de la mesa vecina amenazaron con arrojarnos las fichas de dominó y los camareros, haciendo acopio de su sabia naturaleza, aventuraron a invitarnos a otra ronda. Intuyendo que con otra caña lograríamos el consenso. Minipunto y punto.

Acordamos que el lío lo resolváis vosotros :p Y en esas estamos. A continuación os dejamos la lista que a regañadientes hemos elaborado en Alanai, más que nada para sembrar la discordia ¿lo compartís? 🙂

1.- InternetDerecho de fotografía: Fotolia Las Maravillas de la Informática

2.- Google

3- Apple

4.- Smartphones

5.- Nube

6.- Facebook

7.- Tablets

Demasiado hijo de vecino interesado en Social Media

Hablemos de una práctica muy social (media): los mensajes automáticos que te dejan los usuarios cuando decides darles follow en Twitter. Está el que te lo agradece en castellano y en inglés, no es que el tipo presuponga que eres bilingüe, tampoco se está tirando el pisto dando a entender que él habla dos idiomas, es que no tiene ni idea de quién eres y mucho menos qué idioma hablas. Pero mira, ahí queda el detallito.

Está quien amablemente te da las gracias por unirte a su cuenta de seguidores y te recompensa con un link “donde puedes descargar dos capítulos inéditos del libro Las buenas prácticas del Community Manager, sólo para ti”. Vaya…gracias por hacernos sentir exclusivos. Como empresa, gestionamos nuestra comunidad online y la de varios clientes pero no sabemos na de na acerca de la existencia de herramientas que emiten mensajes automáticos cada vez que alguien comienza seguirte. Y, como lo ignoramos, hemos creído a pies juntillas que esos dos capítulos inéditos son sólo para nosotros. De nuevo, gracias.

Derechos de fotografía: Fotolia

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Para que no digáis que no hacemos más que meter cizaña, también hemos puesto en marcha una labor de investigación para averiguar de dónde viene esta práctica y ¡eureka! La respuesta está en los manuales que circulan por la red y que ofrecen consejos para “conseguir más fans en Twitter” del tipo “ofrece a tu nuevo follower un contenido exclusivo” o “tus seguidores necesitan saber que estás al mando, que sigues ahí, háblales” seguido de otros como “sé amable, extrovertido, da tu opinión pero no te posiciones demasiado…” Si has torcido el gesto, apretado los labios y sentido una extraña sensación de vergüenza ajena, nos entiendes.

Nos encantan los guruses, son la morralla perfecta para nuestros post, los autores de este tipo de escritos al uso que atraen como moscas a todos esos que han oído que las redes sociales dan dinero, esos mismos que portan “mucha” experiencia basada en sus perfiles personales de Facebook y Twitter.

¿Qué ocurre? Ocurre que este tipo de situaciones vienen a validar una idea: las obviedades te hacen quedar en ridículo, por eso, NO TODO EL MUNDO VALE para este oficio. Hijo de vecino, canaliza tus ganas de emplearte en algo que no te convierta en un intruso. Eres fácilmente localizable, aunque pienses que te camuflas. Basta con entrar en tu cuenta y observar qué estás tuiteando. Ah, ¿que no tienes un solo contenido propio? Para nosotros es suficiente.
Ayer, leímos un tuit que nos viene al pelo para terminar de descargar el enfado “España país de camareros, peluqueras y expertos en Social Media” buenísimo ¿verdad?

Éste, ése y aquél: genios

Quieres diferenciarte. Lo deseas fervientemente porque en Twitter, y en menor media en Facebook, existe una carrera tácita en la que compite la capacidad de uno para el ingenio desde el instante mismo del registro. No vayas a negarlo, situación: joven de veintipocos que va sentado en el metro, piernas abiertas, culo a mitad del asiento. Sujeta el smartphone a la altura del estómago, muy quieto, mirada fija en los barrotes de sujeción. Tú estás sentado enfrente y casi puedes ver la velocidad a la que viajan sus neuronas en busca de una frase “retuit”.

¿Por qué? Hoy no estamos para este porqué. Hoy queremos aportar nuestra humilde clave para la diferenciación de tu perfil sin que eso suponga la búsqueda insaciable de las musas (que, por otra parte, se empeñan en estar ausentes cada vez que decides invocar al ingenio)

Partimos de la base de que muchos de los tuits que escribimos (nos incluimos en el colectivo) son informaciones que otros han generado. Sí, sí, lo han generado para ti, para mí, para ése y aquél. Y esa info galopa libre por la red. Pero cáspitas, no es tuya, ni mía, ni de ése ni de aquél. ¿Solución? Hazla tuya ¡Ah, quietos! No nos referimos al copia-pega de turno en el que NI SIQUIERA MENCIONAMOS LA FUENTE. Éste es un gesto que nos parece horrible. No. Nos referimos a que si te ha gustado o disgustado el tuit y quieres personalizarlo no tienes más que añadir algo de tu cosecha a la info. Algo que en la mayoría de los casos será opinativo, tampoco queremos que tergiverses la información y la ofrezcas modificada a tus seguidores si no tienes los datos reales para hacerlo. Recuerda, no es tuya.

Derechos de fotografía: Fotolia

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Las informaciones de otros no son verdades absolutas, tampoco irrefutables. Son susceptibles de ser criticadas y aplaudidas, repudiadas y alabadas, compartidas y corregidas, y están ahí para que hagamos todo eso. Adelante, hagámoslo.

¿Parece algo muy simple? Lo es, pero detente a pensar algo: cuántas veces una info te ha sugerido una opinión que no has reflejado simplemente porque no has caído en hacerlo, por vaguería, porque pensaste en dejarlo para después, porque sin los guantes hace mucho frío para teclear el Smartphone…qué sabemos. Pero nos entiendes. Opinar, sugerir, complementar son todas acciones que nos permiten diferenciarnos hasta el momento en que estemos en disposición de generar contenido propio.

Las redes sociales son un espacio común, nadie nos obliga a reflejar de dónde viene la información que compartimos, pero respetar la autoría es una práctica honorable que te gustará que tomen contigo el día que seas tú el que genere contenido para mí, para ése y aquél.